Traducción del artículo Wenn Emotionen das Bild der Demokratie verzerren. Ulrich LadurnerZeit Online.

Los separatistas catalanes caldean el ambiente. Cientos de miles de personas se manifiestan en Barcelona, pero el Gobierno regional carece de fuerza, credibilidad y mayoría.

Los separatistas catalanas siguen arrinconando al Presidente del Gobierno Mariano Rajoy.  El martes una huelga general paralizó una gran parte de Cataluña. Según cifras de los organizadores, sólo en Barcelona salieron a la calle más de 700.000 personas para protestar contra la violencia policial. El domingo anterior una parte de la Policía había procedido de forma violenta contra algunas de las personas que participaban en el referéndum ilegal de independencia. Desde entonces la inercia está del lado separatista, que intenta aprovecharla y excitar las emociones de las masas.

Miles de personas se manifestaron frente a la sede de la Policía Nacional en el centro de Barcelona entre cánticos de “¡Fuera las tropas de ocupación!. En algunas partes del territorio se está acosando a miembros de la Policía Nacional y la Guardia Civil. El ambiente se está caldeando de manera muy peligrosa.

Estas imágenes ocultan el hecho de que el Gobierno separatista es muy débil en puntos muy importantes. Su Referéndum se basó en una infracción clara e inequívoca de la Constitución y una violación del Estatut de Autonomía catalán. Ningún gobierno europeo está dispuesto a aceptar una secesión de Cataluña basada en una ruptura de la Constitución. La propia ejecución del Referéndum se realizó en condiciones extremadamente cuestionables. En ningún caso satisfizo los estándares internacionales para elecciones, sino que fue digno de una república bananera.

Ya solo el resultado del 90% a favor de la secesión de Cataluña, dado a conocer por el Gobierno regional, no es creíble. Pero incluso si no se tomara esto en consideración y se quisiera creer las cifras dadas a conocer por el Gobierno catalán: la participación estuvo por debajo del 42 por ciento. Casi el 60 por ciento de los catalanes con derecho a voto no fueron a votar. Esto significa que los separatistas no tienen mayoría en la sociedad.

Propaganda en lugar de política

Los separatistas quieren tapar estas debilidades exaltando aún más a sus ya de por sí agitados partidarios. Dirigiendo un ataque tras otro contra el Gobierno central y la Policía, intentan provocar que las masas entren en un éxtasis nacionalista. Muestran poca disposición para el compromiso, colocan a Rajoy en una relación directo con la dictadura de Franco y dibujan una imagen distorsionada de la democracia Española. Esto es pura propaganda.

El rey Felipe VI se dirigió al pueblo español el martes por la tarde en un mensaje televisado. Y condenó con claridad meridiana al Gobierno catalán. Le reprochó su “deslealtad” y le exhortó a volver a restablecer el orden constitucional. Felipe VI se posicionó claramente con el Gobierno español. No mencionó palabra de los asaltos de la policía española. Y tuvo un mensaje para todos los catalanes que no comulgan con el proceder de su Gobierno regional y que sin embargo han guardado silencio hasta el momento: “No vamos a dejaros solos. Tenéis la lealtad y las garantías del Estado de Derecho”.

El discurso del rey fue un freno de emergencia verbal. Y también un aviso a los separatistas: “¡Hasta aquí y no más!”. Si los separatistas se van a dejar parar es algo dudoso. Y presionarán por todos los medios para forzar una decisión.

 

Imagen: Wikimedia Commons.